
LOS CAMINOS DEL DESEO
Existen dos clases de personas: las que se conectan con sus anhelos y las que no lo hacen. Las primeras viven, las segundas duran. Está en cada una de nosotros elegir si preferimos vivir o durar. La vida merece ser enaltecida en todas sus manifestaciones. Cada decisión de contener una buena dosis de elevación y superación. Cuando nos conectamos con los propios anhelos, la energía circula libremente, al no hacerlo, o cuando nos enojamos porque los demás concretan sus anhelos y nosotros no, la energía que se estanca perjudica a todos por igual.
La envidia y los celos son sentimientos altamente nocivos y contaminantes. Hay que procurar erradicarlos y enfocarse en los propios anhelos con una actitud que enaltezca.
Por supuesto, a pesar de todo, no existen fórmulas mágicas que puedan asegurarnos el éxito en la concreción de nuestros anhelos. Se trata de tantear el camino del corazón y elegir con libertad. Si bien es necesario que las cosas fluyan, hay decisiones que debemos tomar. Pero, cuando comenzamos a aceptar que los anhelos nos están esperando y empezamos a conectarnos con ellos, algo irremediablemente se mueve.